Que mi vida se convierta en un grito de Cristo:
¡Ay, hombres, escuchen a Dios!
¡Les ha dispuesto una gran salvación,
y Él demora en su paciencia
la condena del mundo!
¡Vean a quien Él envió para librarlos!
¡Vean al Hijo, al que fue dado en sacrificio!
¡No se duerman, pequeñitos,
no ignoren la justicia de Dios!
¡Quien ha faltado a Su nombre y Su ley
no quedará sin castigo!
¡Como fue antiguamente, en días de Noé,
así será, así caerá la humanidad!
¡Solo el justo salvará su alma!
¿Dónde hay fieles? ¿Dónde hay perfectos?
¿Quién arrojará la primera piedra?
¡Hay perdón en la sangre de Jesús!
¡Hay misericordia en Jesús!
¡Sumérjanse en Él los que amen la vida,
y Él los sanará!
¡Vengan a Él, al Escogido,
y serán justificados, y habrá para ustedes
Herencia!
¡Y serán llenos de la Gloria
y del Espíritu de Dios!
y del Espíritu de Dios!