10 may 2014

Lo sublime


No nos bastan ni cien años llenos de viajes
para abarcar la extensión de la Tierra toda.
Siempre quedará una maravilla
no descubierta y un misterio en develar. 

Ni basta a la NASA toda
su exploración, porque la Luna
siempre sorprenderá en su belleza,
y Marte enseñará inconcebibles riquezas. 

¿Quién entenderá las pulsiones del Sol
y la órbita de todos sus rayos en la mañana?
¿Quién oirá la canción de Mercurio,
orgulloso de su fuerza interior? 

Magos y sabios del mundo
acarician un poco la luz,
les viene luego trastorno y una densa opacidad.
¡Ah quién descifrará su sueño al faraón! 

¡Salga la mente del hombre
de esa pequeña celda! ¡Libre su alma
de tal absurda estrechez!
¡Si somos unos niños ingenuos! 

Ninguna torre de Babel llegará
a los montes del cielo,
ni habrá nave presurosa
que hurgue las faldas del Creador. 

Caerá, caerá hasta el escombro
la soberbia, caerá el ciego en su pozo.
Noche sobre la noche caerá.

Y entonces el polvo y la arena del mar
y la rama en el desierto clamarán:
¡Muevas el viento a nuestro favor!
 
Del fin del universo vendrá
quien sepa darnos la paz.
 
 

1 comentario:

  1. Muy bueno, Marcos.
    Somos tan finitos... . Creo que cuanto mayor conciencia tenemos de la grandiosidad de Dios, más humildes, sencillos y agradecidos nos volvemos!

    Melisa G. P. de Y.

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