30 mar 2014

A la muerte

No te amamos, no te deseamos.
No hables de nosotros, no nos pidas nada.
Sos detestable, una herida.
No vengas, no te acerques, no nos pienses siquiera.

Te odiamos, abominable.
Ojalá decaigas, te destronen,
ya no tengas poder.
¿Quién te quiso? ¿Quién te llamó?

Solo hay maldición en tu nombre,
implacable, devoradora,
te burlaste
de millones de lágrimas
y oraciones, y muy nobles actos.
Tantas veces preferiste
castigar al valiente, al generoso,
al hombre de bien,
y cuidar en su lugar
al que te merecía realmente.

¿Dónde estás? No te ocultes.
Tenemos furia con vos.
Vamos a golpearte,
vamos a agredirte del todo,
muerte, y a matarte.

¡Vamos, muerte, a matarte!
¡Si pudiéramos!
¡Si nos dieran las armas!
¡Quién nos librará de vos, horrenda,
reina de la noche, tramposa!

No seguiremos más tu camino,
no atenderemos nunca tu voz.
Será la vida nuestra vida,
solamente, y toda nuestra ley.
Y ya verás, mentirosa,
cómo por la vida misma
lo haremos.



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