4 mar 2014

Seas mi poeta


¿Cuánto darías por mí?
¿Cuánto harías por ser digno de mí? 

Puedo hacer que hables mis palabras,
que seas como la pluma de Dios.
En vos podría mostrarse
la belleza del Reino,
y andarías sin miedo
a ser desconocido,
a pobreza y persecución.
 
Tus escritos podrían
resonar aún en los Cielos,
y todo hambriento, todo sediento,
al leerlos,
sería saciado.
Darías firmes esperanzas,
la recta esperanza de mi amor,
y todo enfermo sanaría,
de cierto los muertos vivirían. 

Pondría tu nombre muy en alto.
Más que en la historia,
más que entre maestros del arte.
Habría sello para tu nombre
en mi Libro,
estarías conmigo en la Eternidad. 

Entonces, ¿confiarías?
¿Creerías sin dudar en mi voz? 

No buscarás otra musa.
Solo mi Espíritu será tu inspiración.
No pretenderás agradar
a ninguno de los hombres
sino a mí solamente. 

Renunciarás a toda gloria vana,
a tus ideas, a todos tus caminos.
Me verás y serás como yo,
seré yo tu camino,
y yo la fuente de todas tus ideas. 

Serás grande pero no por tu fama,
no por talentos ni inteligencia.
Tu grandeza será en tu pequeñez,
en la que yo seré grande sobre tu alma. 

Serás justo y compasivo.
Amarás mi verdad y solo en ella amarás.
Serás luz en la noche del mundo,
darás el pan necesario,
y no te envanecerás. 

Te he llamado y te he escogido.
Te quiero parte de mí.
Te libero del peso del pecado,
del fuego eterno,
de toda culpa.
Serás bueno y santo.
Yo te enseñaré. 

Y así realmente serás,
tal el Padre desea,
mi siervo, mi amigo y mi poeta.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario