Vida,
mi corazón,
quiere
un momento de paz.
Quiere
jugar y hacer amigos,
y
reír como ríen los niños.
Ha
bebido ya
muchas
copas amargas.
Vida,
mi corazón
pide
reposo
y
una caricia lenta,
sensible,
que
lo nutra de amor.
Vida,
ya no lo cargues
ni
lo turbes ni lo agites,
no
lo vuelvas como anciano
tan
prontamente.
Vida,
¿por
qué mi corazón
no
encuentra ya su lugar?
Ojalá
te apiades de él,
y
lo arropes
junto
a las uvas,
el
trigo y la paloma,
cuando
la mañana aun titubea,
cuando
los campos huelen a esperanza,
y
Dios se acerca
y
sonríe,
y
es padre bueno a todas sus criaturas.
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