De espíritu y de sangre ha
hecho pacto con Él,
para ser en lo invisible y
lo visible
del todo perfecto.
No dará su boca a hablar
falsedad,
ni concebirá tocar la
riqueza ajena.
Cuidará aún sus
pensamientos,
aún su sueño en la noche,
para no pecar,
para no opacar la luz de
su secreto.
Llorará
más por otros que por él,
más por aquello que daña
el alma.
Y hará de lo bueno,
y de toda cierta esperanza
del Cielo,
causa de placer,
de su dicha profunda.
Sabrá distinguir con
certeza
entre el amor y la
violencia,
el egoísmo y el amor,
entre el amor y la sola
carnalidad.
Y será obediente al amor.
Procurará en mucho esmero
ajustar su obra y su razón
al fiel ejemplo de Jesús,
y solo a Él honrará
como Vida y Camino,
como Verdad salvadora,
como lazo de unión
con el Padre, la Fuente,
la Gloria.
Sabio,
orgulloso de su fe,
irá mansamente,
reposado,
irá muy discretamente,
hasta ingresar,
a su debido tiempo, feliz,
en Lo Deseado.
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