21 mar 2014

Un dilema

¿Cómo predicar a Cristo
sin humillarlo?
¿Cómo hacer obras dignas de él?

¿Cómo decir lo que es
y no opacarlo?
¿Cómo ser ejemplo de la fe?

Tal vez escribo demasiado.
Me inquieta no lograr
convocarlo.

¿Cómo ser bello y verdadero,
nuevo y eterno,
sincero aunque libre de mi ego?

¿Con qué palabra expresar
la Palabra?

¿Qué brillo dar a la Luz?

Si a Dios anuncian las nubes,
los mares, las colinas
y los actos de amor,
¿qué puedo hacer yo
que ignoro tanto?

Lo acepto,
echo mi nada a sus pies.
Seré quizás como el viento
y algún día
a su mando
soplaré.

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