17 mar 2014

Deseo


No te niegues a mí, Redentor,
no tengas en poco mi vida,
si claman todos mis huesos,
y en la noche
sollozo,
y te nombro. 

¿Hasta cuándo lloraré
la culpa de mi error?
Haya, te ruego, pronto,
el refrigerio,
y en gozo entonaré tus alabanzas.

Oh Cristo,
no confío sino en tu amor,
y en esa cruz levantada
por mí.

Pido algo que sé
es tu deseo también:
mi alma
la visites
y la sanes. 

Caminaré a tu luz,
y los ciegos al verme
te verán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario