5 mar 2014

Los próximos días de la bestia

Así han dicho los profetas de Dios:
Antes del fin erguirá su trono,
en máscara de santo,
quien es Maldito por los siglos.
Engañará aún a muchos que hoy
llaman ‘Señor, Señor’ al Cristo de la Gloria.

Tiempos terribles serán aquellos,
cuando solo los fieles y puros sabrán
distinguir entre la noche y el alba.

Alterará toda justicia verdadera,
y con grandes señales y muestras de poder,
con admirable ciencia fundada en los abismos,
seducirá,
irresistible para todo amante del mal,
para el necio que nunca creyó,
que nunca tomó para sí
las palabras eternas de Dios.

Los pecadores, los falsos profetas,
los amigos del vino y el oro,
los brujos, los idólatras,
todo esclavo de la fornicación,
quedarán indefectiblemente
presos en su red poderosa.

El dios de este mundo, el dragón,
vestirá como ángel de luz,
sabrá dar paz y abundancia,
armonía entre pueblos y naciones.
Hará de los dogmas un dogma,
de los cultos un culto,
para sí,
para ser rey y señor de las almas.

En esa hora de angustia,
cuando todo portal se abrirá,
los grandes titanes,
por mucho dormidos,
alzarán nuevamente su faz.

Será también tiempo de pureza.
Quien fue crucificado, quien resucitó,
quien es Dios de los dioses
y Rey sobre todo reino,
limpiará a su pueblo,
hará perfectos a todos aquellos
que lo aman, que lo buscan de corazón.

Porque pasados los días de la bestia,
el Verbo de la Vida
vendrá en plenitud de su fuerza.
Llamará a sí a los mansos,
a los hijos de su luz,
y dará la justa condenación
al gran engañador,
a sus regentes,
y a todos los que su imagen besaron
y se arrodillaron ante él.

Así han dicho los profetas,
y así será,
para que sea exaltado
en la verdad de sus palabras.

¡Corramos a Él mientras hay oportunidad!
¡Volquemos al Padre y al Hijo nuestro ser!
¡Bebamos la gloria de su Espíritu Santo!
¡No vacilemos! ¡No seamos perezosos!
¡Todo en esta vida se paga
a precio infinito, a costo de eternidad!
¡Cristo nos libra de la bestia!
¡Cristo es más fuerte que el dragón!

Bendito sea Dios que nos ha llamado.
Tomemos hoy la gracia de su amor.

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