17 mar 2014

Tal siguiera

Si acaso el día no fuere hoy,
y aun resoplara entre los hombres
un día, un año, un siglo más,
si no cediera mi fuerza
y aun pudiera pensar y querer,
yo qué diría, qué rumbo tomaría,
medito,
cómo honraría un nuevo sol.

Dios que me das el aire,
que ordenás mis designios,
creo haber asumido ya
que no es lo mucho o poco
que se dure, ni los viajes
ni los premios
ni aun siquiera los afectos,
lo que vale, toda vida
es una sombra,
se desliza y perdemos
la memoria,
la palabra, la obra.

¿Dónde hacer, oh Dios,
la inversión más provechosa?
¿Qué no se irá cual nada en el tiempo?

Tan grande misterio
el camino y el aliento,
de saber si en verdad aquello
que aguarda a todo hombre
al entrar en su silencio
será en belleza o pavor,
si veremos ponderadas
nuestra fe y nuestra esperanza,
o si acaso
sufriremos.

¡No puedo no sentirte, futuro,
como un drama
de agobiante inmensidad!

Pero lo sé,
debo ser valiente.
Y aunque tiembla mi pulso
y el poema se estrecha
y lo escrito parece
alentar presunción,
sigo siendo.

Por lo que juzgo mejor
ya no proverbiar,
no especular,
no arengar demasiado.
Viendo los cielos,
sigiloso,
paciente,
manso,
caminaré.


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