Cuando cantes no olvides
que antes de tu canto hubo
infinitudes,
las aguas corrieron al mar
y hubo lloviznas
a la grana.
Qué melodía entonarás
que amase el aire
y vuelva del sur a tus sones
la gaviota.
No olvides
que ángeles y hombres cantaron
maravillas,
y el lobo en su manada
besó la noche,
y juntos los grillos
adoraron.
Cuando cantes no sea en temor
ni sin ver el horizonte,
porque la tierra y el cielo querrán
galopar en tu voz,
y el Espíritu de Dios rebosará,
hará del canto una luz
y en todo ser al oírte
habrá la vida.
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