Nuestro
cuerpo es una maceta.
Nuestro
espíritu la tierra.
Dios
pone en nosotros
la
semilla,
su
Hijo amado,
y
por el agua que es su Espíritu de Vida,
crecerá a su tiempo la
flor.
Y
esa flor quedará
en el parque de los cielos.
en el parque de los cielos.
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