¿Qué dirías si alguien te
dijera
que el mundo es todo
apariencia,
y la verdad exige
debidamente
un crimen profundo,
homicidio grande y
liberador?
¿Qué si alguien te pide
que mates,
hieras sin clemencia, para
vivir,
para huir de la cárcel,
para ser libre del mundo?
¿Podrías?
¿Cumplirías fríamente la
obra?
¿Hundirías la daga en el
corazón?
No es poca cosa
tener lo que tendrías,
poder lo que podrías si
pudieras,
si no dudaras,
si acabaras de lleno con
él,
si para siempre lo quebraras.
¿Y si alguien al fin te dijera,
cuando viera tus nervios,
cuando ya dispuesto salieras,
hurgaras la tierra,
que no hallarías jamás
tu víctima en otro lugar
más que en el mar de tu
alma?
"Quien no se negare,
no llevare su muerte
sobre sí,
no me tendrá",
alguien te decía.
Entiendo que este poema alude al morir a uno mismo, morir a todo lo que nos impide ser guiados y conducidos por Dios para que Cristo sea el centro, el Señor de nuestras vidas.
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