No me extraña que la gente desaparezca
(párez) o que de pronto alguien ría porque sí.
Puedo ver tigres ˧ ˫ en el parque y
duendes,
y puedo aceptar que una mujer hermosa entre
a mi cama en la noche, casi todas las noches, noches, y nunca sepa yo su nombre
ni distinga claramente su rostro o el color de su piel.
Tampoco me asustan (!) las escaleras ni las
puertas a ningún lugar…
Creo en los magos, los videntes, la
suspensión de las horas
He
conocido lo que hacen en secreto los más poderosos
Tuve frente a mí ángeles, espectros,
ángeles, almas, demonios. He sentido la presencia de Dios
Entiendo por qué se hacen las revoluciones,
sus lógicas inconfesadas,
cómo no hay nada librado al azar ͏ || .
Me inflamo en poder y sueños,
bebo en paz junto a todas las religiones
Me disuelvo en el aire a veces,
y nunca muero,
.
.
.
Pero algo me inquieta.
Hay algo que me inquieta.
He conocido he visto tanto
Soy tan rico en misterios y gloria
Pero aun así,
soy hormiga por ejemplo
cuando quiero saludar a Mariana
o buscar un empleo
o siquiera hacer carne o fideos o un buen
arroz
me cuesta luchar en las más mínimas cosas
y mi cuarto es un desastre
me corto al afeitarme y no combino la ropa
mi mamá no habla de mí a sus amigas
mis hermanos en cambio
son gente de la vida
alegres prósperos y admirables
torpes llenos de ignorancia
viven de apariencias
pero tan grandes en la carrera del mundo
Yo no sé qué hacer
no puedo hablar de esto con los ángeles
porque no entienden
la mujer de las noches no es Mariana y ya me
cansa
todo el tiempo abro puertas a ningún lugar
y nadie cree cuando expongo a los poderosos
Me encuentro partido,
condenado por el trueno de la sabiduría
Perteneciente más bien a la eternidad
Quisiera escaparme.
Quisiera esconderme ahí donde mora Dios
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