27 feb 2014

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  No me extraña que la gente desaparezca (párez) o que de pronto alguien ría porque sí.
  Puedo ver tigres ˧ ˫  en el parque y duendes,
  y puedo aceptar que una mujer hermosa entre a mi cama en la noche, casi todas las noches, noches, y nunca sepa yo su nombre ni distinga claramente su rostro o el color de su piel.
  Tampoco me asustan (!) las escaleras ni las puertas a ningún lugar…
  Creo en los magos, los videntes, la suspensión de las horas
             He conocido lo que hacen en secreto los más poderosos
   
  Tuve frente a mí ángeles, espectros, ángeles, almas, demonios. He sentido la presencia de Dios
  Entiendo por qué se hacen las revoluciones,
  sus lógicas inconfesadas,
  cómo no hay nada librado al azar    ͏    || 
  Me inflamo en poder y sueños,
  bebo en paz junto a todas las religiones
  Me disuelvo en el aire a veces,
  y nunca muero,
   .
                      .
                     .

  Pero algo me inquieta.
  Hay algo que me inquieta.
  He conocido he visto tanto
  Soy tan rico en misterios y gloria
  Pero aun así,
  soy hormiga por ejemplo
  cuando quiero saludar a Mariana
  o buscar un empleo
  o siquiera hacer carne o fideos o un buen arroz
  me cuesta luchar en las más mínimas cosas
  y mi cuarto es un desastre
  me corto al afeitarme y no combino la ropa
  mi mamá no habla de mí a sus amigas
  mis hermanos en cambio
  son gente de la vida
  alegres prósperos y admirables
  torpes llenos de ignorancia
  viven de apariencias
  pero tan grandes en la carrera del mundo

  Yo no sé qué hacer
  no puedo hablar de esto con los ángeles
  porque no entienden
  la mujer de las noches no es Mariana y ya me cansa
  todo el tiempo abro puertas a ningún lugar
  y nadie cree cuando expongo a los poderosos
  Me encuentro partido,
  condenado por el trueno de la sabiduría
  Perteneciente más bien a la eternidad
  Quisiera escaparme.
  Quisiera esconderme ahí donde mora Dios


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