27 feb 2014

Te pego, hijo

Porque allá afuera
hay lobos y dragones,
y tu piel si no es dura
será manjar de la fiera.
Te pego, hijo mío,
también porque laten sobre tu alma
pasiones,
y si tu mente no es dura
irás de lleno al basural.
Te pego porque soy tu padre,
soy tu primera imagen de Dios.
Y si tu espíritu no le teme,
serás por siempre un reo en dolor.

¿No es acaso amor lo que me mueve?
Y tal vez sea débil mi amor,
porque más duro fue mi padre
y su padre aun más duro que él.
De hecho ambos me pegaban,
y aunque entonces lloraba
y rasgaba la pared,
y aunque juré matarlos y matar a este mundo,
sus golpes al fin me limpiaron.
Y no acabé como otros
siendo un mono salvaje,
un ladrón
o un ateo sin orden ni bien ni verdad.
Y ahora, hijito mío,
te tengo acá entre mis manos.
Haré de vos alguien fuerte y valeroso.
Podés creer en papá.

No, papá.
Tu luz es mentira, papá.
Tu amor es odio.

No, papá. Nunca.
No hay fiera, papá.
Me busca la ley de la libertad.


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