27 feb 2014

El tiempo de la victoria llegó

Sépanlo todos:
Quien dijo Crean y verán
ha salido en busca de lo suyo.

¿Dónde está el burlador?
¿Dónde está el que se reía?
¿Dónde el que decía Nunca será?

Quien ha visto el fondo de las almas
juzgará sin errores.

¡Vengan los poetas!
¡Vengan los filósofos,
los hombres de ciencia!
¡Vengan los reyes y presidentes!
¡Vengan los dueños de las grandes empresas!
¡Vengan los adivinos!
¡Vengan todos los que quieran hablar!

¿Qué dirán al que los hizo?
¿Con qué se defenderán?

Llegó el tiempo de la victoria,
el día que soñaron los profetas.
Salgan de su cueva los justos,
ha venido el Señor a llenarlos de alegría.

Riquezas y honra,
vida y abundancia,
al que supo amar en las guerras,
quien no luchó con su fuerza,
quien no robó,
quien dijo Dios proverá.

Son nada las bombas,
orgullo de tantas naciones.
Los grandes serán como hormigas,
y la hormiga será como el león.

¡Ah, cuánta belleza!
¡Es como el sol radiante!
Tomen sus coronas
ustedes los mártires de la fe,
los que sin ver vieron al Cristo en su gloria.

Llegaron las cadenas para atar al Dragón.
A prisiones eternas irán
él y todos los que en él se refugiaron.

¿Quién oyó mi palabra?, dice el Señor.
¿Quién dijo Ahí está la verdad?
¿Quién sujetó mi mano?
¿Quién entre ustedes me amó?

Hoy todos los hombres conocerán
lo que anuncia en los cielos mi balanza:
no habrá bien para el malo
ni habrá mal para el bueno.

Yo sé, dice el Señor,
como ninguno sabe,
por qué hablaste cuando hablaste,
por qué callaste cuando callaste,
sé por qué lloraste,
sé por qué creíste
o por qué me odiaste.

¡Llegó la victoria de los santos!
¡Los puros, los rectos,
los que enjuagaron sus manchas
en la sangre del Cordero de Dios!

El varón de dolores,
el buen pastor de Israel,
a quien su pueblo desconoció,
quien fue clavado por sus mismos hermanos,
alzará su voz,
afirmará su trono en toda la Tierra,
ya todos sabrán la verdad de su ser,
unos cantarán alabanza,
otros gemirán y clamarán misericordia.
Día grande y terrible ha llegado.
¡Quién podrá borrarlo de su mente!
¡Quién no se estremecerá!

Todo lo oculto saldrá a la luz.
Ya nadie seguirá en el engaño.
Diremos: Dios es real,
Dios es fiel con su pacto.
Suyos son el reino, el poder y la gloria,
por los siglos de los siglos.
¡Todo lo que respira alabe a Dios!
¡Todo en la Tierra lo exalte!



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