27 feb 2014

...

¿Por qué miro todo
y veo nada?
  
Tantas cosas que hago y lo que pienso,
 y tan pocas las veces que pregunto
 “¿qué busco?”
  
Cómo puedo ser indiferente
a mis dudas,
al silencio
que duele
y que nada lo calma.
   
¿Y qué si me enfrenta la muerte,
y qué si lo dejo todo,
y qué si me desnudan
y lo pierdo
todo?
  
¿Qué soy a fin de cuentas, qué traigo?
¿Qué hay en mí que dure por siempre?

Busco algo que esté más allá.
Más allá del tiempo,
de la muerte,
del polvo.
  
Más allá
de la luz, de los ruidos…

¿Será Dios lo que busco?
  
Es que no puedo solo.
Es que me siento débil
y quiero algo,
y quiero algo quiero una fuerza…
¡Quiero algo grande quiero algo grande!

Algo que sostenga
a esta mente a este hombre a este ser
que flaquea,
que cae.

Esa fuerza, ¿qué será
esa fuerza que pueda estar,
¡que no se diluya que no se pierda!,

que no la frene el tiempo,
que no la frene el Universo
ni el Sol…

                ni nada


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