27 feb 2014

Oración

Aun sin saber,
sin creer,
sin entender siquiera cómo,
por qué,
o en qué lugar y cuándo debiera buscarte.
Sin amar ni los templos,
ni los mitos,
ni los cantos profundos.

Sin llorar.
No golpearía mi pecho,
ni diría que soy un pecador ni juraría.
No pediría consejo a los santos,
ni a vivos ni a muertos que presuman
conocerte y gustarte.

He visto cosas horrendas.
Me han traicionado y se han burlado de mí.
Demasiadas angustias,
decepciones que ya no podría contar.
¿Quién vendrá y responderá a mi inquietud?
¿Quién hay en los cielos que haya visto,
que haya oído el sollozo,
el grito,
mi silencio? 

Yo estuve solo.
Estuve solo y Dios huía. 
¡Cuántas veces lo llamé,
cuánto busqué de mil formas,
cuánto lo amé!

Tiemblo.
¿Qué diré en mi oración?
¿No agoté ya la fe y sus demandas?
Nada.
Pido una última esperanza a mi ser.
Porque muero.
¿Qué tendré si no te tengo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario