No hay
nada que pueda decirte.
He
pedido a la belleza una forma,
a la
verdad un sentido,
y han
callado.
Pensé
también que quizá
valdría
darte un refrán,
alguna
cita inspiradora.
No vi
sin embargo al buscar
cosa
útil y digna,
y callé.
Vi que
el templo de la vida ha cerrado.
Y a
nuestros ojos queda tan solo
escoria
y vanidad.
Lloro
amargamente.
No habrá
sino falsa poesía,
porque
al tiempo del bien
desechamos
la luz,
fuimos
piedra ante el amor.
Callaré,
tal vez
un día
oiga volver la esperanza.
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