Hay tristezas que llegan no de
pérdidas
No de malas noticias
No de tratos violentos ni
ingratitudes
No de faltas ni de sueños vedados
Llegan de distancias remotas
Llegan de lunas y soles
Llegan de nubes y de ríos
Llegan de pueblos y naciones
De sangre de inocentes olvidados
De males inscritos sobre la tierra y
su sal
Uno bebe y absorbe las tristezas de
nadie
Tristezas que divagan y buscan
Piden un corazón donde hallar el refugio
Secretos y preguntas de hace tiempo
guardados
Piden manos y una boca
¿Quién pudiera cargar dentro de sí
el clamor de tantas historias?
¿Quién fuera tan libre y tan fuerte
en su alma?
¿Quién llevaría en sí las tormentas
y daría a las sombras su paz duradera?
¿Quién es aquel que puede ver sin
terrores el abismo,
quien lograse irradiar alboradas,
quien abriera el cielo y su mar?
Si no colmara Dios mi memoria
De tantas gracias y bellezas que
supe hallar entre los hombres
Ciertamente moriría
Mi mente y mi cuerpo caerían
Vagaría solitario por entre cuevas y
arenas
Contemplaría sin más el desfile de
las horas
Pero sabe mi verdad que aún vive la
esperanza
Que Dios aún tiene justos en la
Tierra
Que aún hay ejército en el amor
Y si miro a mi izquierda veré al
pasar una estrella
Donde quiera que mire habrá ojos
radiantes
Quienes sabrán llevar conmigo mis
cargas
Como sabré hacer lo mismo con ellos
¡Sea alegría entre los hijos de
Dios!
¡Coman y beban los que esperan en
él!
¡Porque él hará justicia a todos sus
santos!
¡Y los pobres de espíritu y los
limpios de corazón
serán para siempre herederos de su gloria!
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