27 feb 2014

Del nuevo tiempo

Oyó mi inquietud el niño profeta:
cómo yo temblaba al acabar el año
por ver en mis obras poca sustancia,
y tener cerca de mí gentes inmensas,
no ser yo más que su sombra,
tanto desear y frustrarme,
ignorar cuál sea el origen de mi mal,
si podré librarme.

El niño profeta esperó.
Luego de todas mis palabras cerró sus ojos,
alzó los brazos y dijo:
«Amo de los tiempos,
quien afirma los astros,
y ha ordenado en su Libro
toda entrada y salida,
cada paso,
veas a este hombre pequeño,
que anda ciego y vanamente
mas arde su alma».

Luego abrió sus ojos,
y del santo evangelio citó:
«Salva tu vida y perderás.
Quien pierda su vida en mi causa,
tal la hallará».

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