27 feb 2014

Hoy conocí

Hoy conocí a un Dios diferente.
Me hizo sentar a su mesa
y habló conmigo como a un hermano.
Quiero que estemos juntos, me dijo,
compartamos la vida y el corazón.
¿Qué querés de mí?, pregunté al Dios diferente.
Quiero que seas lo mismo que yo,
ya no más mi siervo sino mi amigo.
Y entonces me hizo ver el resto de su casa,
me enseñó los planos del mundo
y me hizo preguntas que yo respondí.
¿Por qué querrá mis respuestas?, pensé.
Ya no vamos a estar lejos,
ya no vas a ser un niño.
Voy a mostrarte mi alma,
y vas a ver que sufro, que dudo y que me hace falta consuelo.
¿Y qué puedo hacer yo por el Dios del Universo?
Serás la cosecha de todas mis siembras,
el amor con que yo te amo.
A veces me haré hombre y hablaremos en tu casa;
a veces te haré Dios y hablaremos acá.
Vos vas a preguntar y yo voy a responderte,
luego yo preguntaré y vos me responderás.
Entonces hubo un silencio.
Yo lo miré y él escondió su mirada.
Sentí compasión por él,
me acerqué y le di un abrazo.
Y ese abrazo nos llenó de vida,
crecieron flores en mi cuerpo y viñas en el cuerpo de Dios.
Gracias, me dijo,
lo necesitaba.
¿Y qué pasa si yerro, si caigo, si defraudo tu confianza y tu amor?
Será una gran pena, Marcos.
Pero ahora comamos,
y seamos uno los dos.

1 comentario:

  1. Realmente hermoso conocer a ese Dios diferente que conoce Marcos.

    ResponderEliminar