27 feb 2014

Promesa

El día que naciste,
incluso antes,
cuando se amaban tus padres,

incluso antes,
cuando se vieron por primera vez,

incluso en la niñez de tu madre,
cuando jugaba con muñecos y soñaba tenerte,
también cuando el auto frenó
y por poco no golpeó a tu padre niño que cruzaba disperso,

el día que tus padres nacieron,
la cesárea,
el nombre que tu abuela descartó
pero que luego escogerían tus padres para vos,
sin saberlo,

también las crisis que movieron a exilios,
la inmigración,
ese día cuando el barco venía,
todo indicaba una temible tormenta,
y misteriosamente no llovió,
y el mar se calmó:
llegaron bien tus ancestros a la tierra querida.

En lo profundo de las horas,
en el abismo remoto,
cuando dije Sea la luz y fue la luz,
y puse en orden las estrellas del cosmos,
cuando sonaron instrumentos alrededor de mi trono
y los reinos eternos clamaban a mi nombre,
ese día yo te pensé.

Juré ante mí que serías especial.

Decidí entonces quiénes te engendrarían,
marqué el tiempo justo de tu llegada,
medí la vida y el ardor de tu grito y llanto de recién nacido,
te amé,
te vi con ojos de amor.
Puse tu insignia en mi libro santo,

dije Será fiel y cumplirá,
dará a conocer mi abundante misericordia,
será luz a las naciones,
dejará huellas de paz.

Y ahora mismo estoy sentado junto a vos,
como ayer hoy también llamo a tu puerta,
digo No te pierdas mis promesas.
Mis ovejas oyen mi voz,
saben quién es su pastor verdadero,
lo siguen,
si se alejan él corre a buscarlas,
si sufren él las consolará.

Yo soy tu pastor, yo soy tu fuente,
te elegí antes de que el mundo fuera,
no temas,
no te escondas en la noche,
¿qué cosa hay difícil para Dios?

Él hará nuevas todas las cosas,
hará todo conforme a Su Palabra.
Quienes lo busquen comerán del Árbol de la Vida,
traerá alegría a su angustia,
les dará manto de gozo,
y todo lo que hagan prosperará.

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