27 feb 2014

Grandes maravillas

¡No! ¡La justicia no faltará!
¡No tardará la venganza!
¡Ya no callará quien nos acusa!
¡Ya hablará quien sabe los secretos,
alzará su dedo,
hará que crujan sus muelas,
será como fuego consumidor!

¿Quién, atalaya,
tocará su trompeta y librará
del sueño a los hombres de su lugar,
cuando la espada llegue,
cuando colme el enemigo puertas y murallas,
y dé su gran explosión?
Si el guerrero no advierte el anuncio,
la incisiva trompeta,
y demora sus párpados,
no agita la noche,
¿vendrá el oponente y no abusará
de su pereza y quitará su alma?

Ay del que duerme,
ay del que dice ‘no otra vez’,
ay del que rezonga,
del que acusa al atalaya,
que sonámbulo le grita:
‘Pedro, el lobo no llegará’,
‘Pedro, estás loco’,
‘Pedro, tus juegos te matarán’…

Necio, el atalaya cumple su obra.
¿Pensás que no llora?
¿Pensás que disfruta?
¿Pensás que es un juego para él?
¿Cuál sería su paga,
quién lo perdonaría,
si por miedo o quién sabe,
no tocara,
no molestara,
no alertara nada y en silencio
cayera la muerte de todos,
o si huyera él solamente?

No, pecador,
el mismo mensaje de hoy y siempre
anuncia todo enviado de Dios:
fue hecho el hombre perfecto,
y él mismo tomó
para sí el desvío y la sombra.
Con amor eterno te ama el Señor,
Padre de luz infinita,
quien en tablas de piedra marcó su ley,
juzga a vivos y muertos,
y llama a todo aquel que lo oye,
y al que no lo oye,
a que vuelva de su mal,
se arrepienta,
busque la senda de su Hijo,
Maestro de toda verdad,
para que viva,
para que viva en inmensa paz,
en libertad que ni se imagina,
en claridad, buen tesoro,
belleza que nadie podrá contener,
luz que no alcanzaría
la suma de soles y estrellas.
Nada se compara al amor del Señor.

Pequeño y hermano mío,
¿pudiste oír la voz tersa y delicada,
firme, inconmovible,
voz que envuelve tu corazón,
la voz de Jesús,
del buen pastor que te llama?
Hay atalaya y trompeta en su voz,
grito y aviso,
compasión en su clamor.

¡Corramos a él!
Castillo fuerte, refugio,
defensor de tu vida y tu paz.
Tu salvación está en él.
Tu salida,
únicamente en él.

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