27 feb 2014

Cántico

Se ha hecho tarde ya
No queda nadie despierto en mi casa
Yo no he podido dormir
No podría
Nuevamente me rodean los cánticos
No sé de dónde llegan, siempre me buscan

Hay en ellos lejanía y desierto
Quiénes son esos hombres cuya voz es densa
Fluyen sus melodías como serpiente sobre la arena
Me pregunto

Me veo en ellos tan íntimo
Soy como llevado a las fuentes
Bizancio, Persia, Siria, Judea
Me han hecho cautivo de su luz
¡Oh Cristo su luz!
Cristo de la noche
Oh Cristo de los vientos poderosos
De la aridez y las miradas profundas

Sueño morar allí con esos hombres que te cantan
Hombres de barbas espesas
Dormir allí junto al peñasco y la zorra
Junto a escorpiones y aves de rapiña
Quiero habitar aquel silencio que eleva las almas
Que hace dueños de sí a los peregrinos

Llevo en mi cántaro preguntas
Las preguntas por mi historia y mi ser
Por esas voces que aparecen junto a mí
Búscanme lugar en el monte
Al abrigo de santos y profetas

¡Te alabaremos, Señor
Con flautas y arpas
Te alabaremos, oh Dios, con trompeta
Al gritar y danzar alabaremos tu nombre
Bendito seas, Señor, bendito seas!

Donde quiera que esté
Cerca o lejos de mi casa
Sea este corazón un templo de tu amor
Lleguen a mi voz tus palabras

Siembre así buena semilla
Todo florezca
Vea, Señor, tu luz también en mi patria
Y me goce
Y pueda oír tu canción también por la mañana

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