27 feb 2014

Hijo

Vamos, niñito, vamos,
no oigas más al extraño.
¿Por qué andar en mala compañía,
durmiendo fuera de casa,
siguiendo todo consejo,
abriendo todo regalo,
menos aquello perfecto,
aquello bueno dado por tu único,
tu sabio padre que te ama?
Vamos, chiquitito, la noche avanza.
¿Qué vas a hacer ahí solito
si en la calle todo amenaza?
¿Quién te hizo pensar,
concebir en tu ingenua mente,
con tal presteza estimar
que tu padre bueno
al hablarte mentiría?
Sospechabas de él, te alejaste,
y su enemigo rio, y quebró tus alas,
puso roca a tus pies,
llevó tus ojos por cualquier abismo.

¡Vamos, hijo selecto!
¡Despertate pronto!
No hay mentira, no hay error,
no hay fraude ni miseria
sino en toda promesa del mal,
en voz de aquel homicida
que sabe vestir coloridamente,
darte chocolates,
algún que otro vano divertimento,
para luego, confiado en él,
recostado en su falda,
pueda usurpar tu virginidad,
carcomer tu alma,
herirte infinitamente.

Ha salido tu padre,
grita y llora tu nombre en las plazas,
tiene amigos que lo ayudan,
todos te buscan.
¿Dónde estará mi hijo?
¿Por qué se apartó de mí?
¿Por qué no entendió los caminos
que en prudencia y amor
quise trazar para él?
¿Por qué no pudo esperar,
que al tiempo debido crecería
y sería rico en toda mi herencia,
y nunca nada le faltaría?
¿Quién fue que lo sedujo?,
¿qué vil engañador ha salido tras él?,
¿qué haré cuando lo halle?,
¿acaso no lo castigaré?

¡Tu hijo está acá!,
anuncian sus amigos.
El frío de una sombra eterna.
¡Mi pequeño, mi tesoro,
carne de mi carne, vida mía!
Lo entregaría todo,
rompería todo mi ser,
si fuera tu sangre mi sangre,
fuera tu muerte la mía,
y así vivieras,
corrieras y alumbraras
en la hermosa gloria de tu edad.
¿Cómo descansaré,
y contendré los clamores
y daré fin a mi pena?
Te has ido, hijo mío, ¿y qué haré?

¿Quién viajará hasta el infierno desolador,
hollará a la serpiente,
y hará volver a mi hijo perdido?
¿Quién será capaz de tal obra?
¿Quién se reirá del burlador,
quién matará al asesino,
quién hará callar al gran engañador?

Oh, ya sé quién será,
y sé que pronto lo hará.

1 comentario:

  1. Me hizo pensar en la parábola del Hijo pródigo, pero con un final distinto. El hijo muere antes de volver a encontrarse con su padre.

    ResponderEliminar